Con la aprobación de la Directriz Básica de Protección Civil en el año 1994 se estableció por vez primera en España la necesidad de clasificar todas las presas en función del riesgo potencial derivado de su posible rotura o funcionamiento incorrecto. Esa clasificación, en esencia, consiste en analizar las afecciones que podrían producirse aguas abajo en el caso de que se produjera la eventual rotura de una presa, y de acuerdo con ello asignarle una de las tres categorías siguientes:
Para homogeneizar el proceso de clasificación de presas, la Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad de las Aguas elaboró en 1996 una Guía Técnica, a partir de la cual se fueron clasificando la práctica totalidad de las presas de titularidad estatal y un gran número de presas de concesionarios.
Este trámite ha sido fundamental porque de la categoría en la que quede clasificada la presa dependen todos los criterios de seguridad que se deben asignar a continuación para vigilar su seguridad, de tal forma que cuanto más graves se estimen las afecciones que su fallo o rotura pudiesen provocar aguas abajo más riguroso y exhaustivo debe ser el control de su seguridad y más frecuentes las revisiones a efectuar a dicha infraestructura.
Habiendo transcurrido más de 25 años desde la publicación de esa guía, y una vez aprobadas las Normas Técnicas de Seguridad de Presas (Real Decreto 264/2021, de 13 de abril), que establecen las exigencias mínimas de seguridad de las presas y sus embalses con la finalidad de proteger a las personas, al medio ambiente y a las propiedades, se ha considerado necesario actualizarla, eliminando lo que había quedado obsoleto en ella, incluyendo lo que el tiempo había demostrado que era necesario considerar y corrigiendo aspectos que el tiempo había demostrado que debían ser revisados, resultando así una nueva Guía actualizada, actualmente vigente, que sustituye a la anterior.
Se mantiene, en el ámbito competencial de la Administración General del Estado, el mismo procedimiento que se ha seguido hasta la fecha para clasificar cualquier presa frente al riesgo potencial, añadiendo eso sí a la propuesta el contenido relativo a su clasificación en función de las dimensiones:
Todo ello queda detallado en los apartados correspondientes de la Orden TED/225/2025, de 24 de febrero, por la que se establecen los procedimientos administrativos derivados de las normas técnicas de seguridad para las presas y sus embalses.
Clasificaciones de presas y balsas:
Total de infraestructuras clasificadas
Categoría | Número | Porcentaje |
---|---|---|
Categoría A | 919 | 39% |
Categoría B | 150 | 6% |
Categoría C | 1299 | 55% |
Total | 2368 | |
Fecha Actualización | Abr 2025 |
La tabla incluye los datos relativos a presas y balsas en fases de proyecto, construcción, puesta en carga y explotación.
Infraestructuras de Titularidad Estatal
Categoría | Número | Porcentaje |
---|---|---|
Categoría A | 294 | 81% |
Categoría B | 17 | 5% |
Categoría C | 54 | 14% |
Total | 365 | |
Fecha Actualización | Abr 2025 |
Infraestructuras de Concesionarios
Categoría | Número | Porcentaje |
---|---|---|
Categoría A | 625 | 31% |
Categoría B | 133 | 7% |
Categoría C | 1245 | 62% |
Total | 2003 | |
Fecha Actualización | Abr 2025 |
Aunque el proceso de clasificación de presas se encuentra actualmente en una fase muy desarrollada -presas estatales y grandes concesionarios las han clasificado en su totalidad-, quedan aún por clasificar un buen número de presas de titularidad privada, en general, de pequeña entidad, y pertenecientes a titulares con menor infraestructura técnica. Pero también es preciso recordar que las Normas Técnicas de Seguridad de Presas establecen la obligatoriedad de efectuar en el marco de las revisiones periódicas de seguridad, valoraciones de la adecuación a la realidad de las clasificaciones ya aprobadas. Además, las presas que antes de la entrada en vigor de las Normas Técnicas estuvieran clasificadas o en proceso de clasificación en categorías B y C deben someter a estudio la adecuación de dicha clasificación a la normativa actual antes de abril de 2026.
Es importante resaltar que la clasificación en categorías A, B o C a una presa no puede en ningún caso identificarse con el estado de seguridad o inseguridad en que esté la presa en un momento concreto. Precisamente la asignación de una categoría es el paso previo, necesario y condicionante para determinar y graduar los requisitos en materia de seguridad de presas que cada una debe cumplir y que deben aplicarse para controlar su situación.